Lo más importante, lo primero que debe aprender uno para aspirar siquiera a ser una persona integra, feliz o, como otros llaman, para despertar la conciencia o el desarrollo espiritual (llamalo como quieras), es el autoconocimiento.
Para conocer algo o alguien debemos observarlo y es aqui donde nos enfrentamos a los primeros paradigmas en torno a este tema; Se piensa primero que el hombre jamás podrá ser objetivo en la observación de sí mismo ya que está muy cerca, no puede se objetivo. Se piensa que debe haber cierta distancia entre el observador y lo observado para que sea posible tal ejercicio de analisis, ¿cómo algo puede verse a sí mismo? ¿no es acaso la percepción un instrumento que nos permite captar lo que nos rodea?, ¿cómo puede algo dar testimonio de sí, ser testigo de sí?.
A mi me parece que este paradigma puede ser correcto, es probable que no podamos comprender que un ente sea autoconciente, nos damos cuenta de que existimos de que somos otro gracias a que somos sensibles a estímulos ajenos, sabemos que esos estímulos son ajenos, son provocados por algo externo porque son estímulos muy pasajeros, aperecen y desaparecen subitamente, esta es la primera pista que tenemos y el primer paso en el desarrollo de una conciencia individual.
Ahora, el segundo paradigma dice relacion con que el hombre es una unidad de conciencia, es un cuerpo homogeneo, es un ego.
Me parece que estre paradigma es erroneo, el hombre es una multiplicidad de egos, de fuerzas con distintas motivaciones, con distintos fines. Somos una legion de seres habitando un espacio sicologico, estrechamente relacionados, tenemos fuerzas destructivas y creadoras, egoistas y generosas. Cada ego quiere monopolizar el espíritu (por decirlo de una manera) y nosotros podemos autoobservarnos gracias, justamente, a esta caracteristica humana. Asi como nos damos cuenta de los otros fuera de nosotros, nos damos cuenta de los otros dentro de nosotros. No somos seres planos, con una sola motivacion, somos seres multiples que debemos aprender a armonizar y conocer cada uno de nuestros egos.